Evolución Tecnologica

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1 de noviembre de 2011

LA CUEVA DE LOS CRISTALES GIGANTES : NAICA

Uno de los descubrimientos geológicos más espectaculares en el mundo, fue el de la Cueva de los Cristales Gigantes, con cristales de selenita de dimensiones nunca antes vistas. La mayoría mide 6 metros de longitud y algunos llegan a los 11 metros; como se puede ver en la foto la proporcion de tamaño de los hombres y los cristales. La temperatura a esa profundidad es de entre 45º y 50º C. y el porcentaje de humedad de entre 90 y 100%, por lo que solo se puede estar dentro ocho o diez minutos y cada vez que uno sale pierde 2 litros de agua. 
La Cueva de los Cristales de NAICA se descubrió en abril del 2000 por los hermanos Eloy y Javier Delgado, dos trabajadores de la minera Industrias Peñoles, cuando excavaban una nueva galería en el nivel –290. Muy afortunadamente, y asombrados por el espectáculo que contemplaron, detuvieron los trabajos y se tomaron medidas para preservar la integridad de la cueva. Poblada de espectaculares y enormes cristales de selenita o “piedra de la luna”, nos muestra su gran belleza, en un ambiente donde la apariencia de hielo contrasta -en la profundidad- con altas temperaturas.
La mina de Naica contiene 4 cuevas: 
a) La cueva de las Espadas 
b) La cueva de las Velas
c) La cueva del ojo de la reina 
d) La cueva de los cristales
La investigación, que aparece publicada en el último número de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, demuestra que la belleza más impresionante se forma con el tiempo. El estudio concluye que los cristales crecieron muy lentamente, en torno al espesor de un cabello humano por siglo, por lo que los científicos estiman que pueden tener centenares de miles de años, incluso un millón. Para obtener estos resultados, el equipo, junto a otro laboratorio japonés, diseñó un microscopio especial que mide velocidades bajísimas, imposibles de calcular de otro modo. Una gran geoda de paredes rojas, un útero natural lleno de cristales de selenita, ó “piedra de la luna” llamada así por su color, brillo y transparencia. Tranquila y silenciosa, esta maternidad de piedra acogió lentamente el crecimiento de sus cristales al arrullo del agua, el calor, la oscuridad y el silencio durante más de un millón de años.
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